Hace unas semanas en el artículo «¿Qué es un felino?» comentábamos las principales características que diferencia a los felinos del resto de animales y hablábamos de las funciones de las garras y del marcaje. En esta ocasión, quiero hablar un poco más sobre su anatomía que los hace tan especiales y únicos.
Quiero comenzar por su sistema musculoesquelético.
¿Sabías que un ser humano adulto tiene un total de 206 huesos? Los felinos tienen unos cuantos más. Concretamente los gatos domésticos tienen 244, los leones 309, los tigres 200 y los guepardos 244. Esta diferencia radica sobre todo en la cola, que tiene un papel muy importante en el equilibrio y en la dirección que toma el cuerpo en pleno salto.
Además, un detalle a tener en cuenta es que los felinos ¡no tienen clavícula! En su lugar, poseen un vestigio de tejido clavicular entre los músculos pectorales. Esto facilita que la caja torácica sea más estrecha. Ahora ya sabes cómo pueden meterse por huecos tan pequeños y por qué sus saltos son tan largos.
Recordemos que las garras les ayudan a lo largo de su vida en infinidad de funciones como cazar, escalar, defenderse, etc.
Los felinos tienen unos reflejos muy desarrollados ya que los mensajes que viajan por su sistema nervioso van muy deprisa, proporcionando al cerebro la capacidad de reaccionar con suma rapidez.
No podemos hablar de equilibrio en el gato sin mencionar el oído y sus bigotes. La buena equilibriocepción en los gatos es así gracias al sistema o aparato vestibular que se encuentra en el oído interno. Además, los oídos felinos tienen la capacidad de captar sonidos a frecuencias mucho más altas que las nuestras, lo que les permite captar los sonidos de sus presas a muchos metros de distancia en un entorno con mucho ruido, ya que son capaces de filtrar y recoger solo lo que les interesa.
Sus bigotes, o vibrisas, por otra parte, les ayuda a calcular las distancias entre sí mismos y los objetos que se encuentran a su alrededor e incluso en zonas nocturnas.
Todo esto junto con una potente musculatura, unos ligamentos bien fuertes y una gran flexibilidad en sus patas son los que permiten escalar los árboles, dar grandes saltos e incluso caer de pie.
Al caer, sus ojos y su aparato vestibular transmiten información al cerebro sobre la posición del felino con respecto al suelo. Al cambiar de posición, los cristales y el líquido que se encuentra en el interior del órgano vestibular se mueven y entran en contacto con unos pelitos que reciben la señal. El cerebro reacciona y manda la orden al cuerpo para situarse perpendicular al suelo. De esta forma, rotarán la parte superior e inferior de su cuerpo de forma independiente y en distintos sentidos para, después, apoyar su peso en las extremidades y así amortiguar la caída. Os dejo un vídeo del proceso de cómo se dan la vuelta en el aire.
Los sentidos en el felino
Ya hemos hablado del oído, pero el resto de sentidos tienen un papel muy importante en la vida de nuestros adorables felinos.
El gusto. Las superficies de las lenguas están llenas de pequeñas espículas, o protuberancias, dirigidos hacia el interior de la boca, que no solo les proporciona información sobre lo que están saboreando, sino que les ayuda a beber. Sí, a beber, pues las gotas de agua se quedan adheridas a esas protuberancias cuando entran en contacto con la lengua. Además, son de gran ayuda para el acicalamiento y en los grandes felinos tienen un papel muy importante a la hora de desprender la carne de los huesos de las presas cazadas.
El olfato. Ya explicamos en el anterior artículo la importancia del marcaje, de la exudación de feromonas para señalar el territorio y otras muchas razones. Los felinos no tienen tan buen olfato como los perros, pero es mucho más sensible. Esto les permite poder reconocer comida en mal estado u oler a hembras en celo a muchos metros de distancia.
¿Te suena una planta que se llama «hierva gatera o catnip»? Esta planta segrega una sustancia, la nepetalactona, que, aunque no se conoce exactamente qué es lo que ocurre en el cerebro del felino, estudios aseguran que el comportamiento que provoca son muy similares a cuando huelen a una hembra en celo: se restriegan, lo morderá, lo tocará y se volverá «loco» durante unos minutos, luego se alejará durante un par de horas hasta que el ciclo vuelva a comenzar.
No todos los felinos reaccionan de igual manera pues un tercio de ellos ni siquiera le presta atención. Se cree que esto puede estar relacionado con un gen heredado. Los cachorros de hasta las 6-8 semanas no muestran interés por eso se piensa que puede estar relacionado con la reproducción.
La vista. Otra de las características más destacadas del felino es su gran visión nocturna. Los felinos tienen una disposición que les permite ver hasta 285º, en comparación con los humanos que solo tenemos 180º. Aunque hay que detallar que de los 285, al menos 130º estarían solapados por visión binocular. En nuestro caso tenemos 120º.

Antes de que te lo preguntes, te diré que el gato sí que ve colores, aunque no tal y como lo vemos nosotros. Por ejemplo, ellos son incapaces de detectar el color rojo y ven todo en tonalidades azules y amarillas. Su visión carece del mismo brillo con el que vemos nosotros y pierden saturación.

Comparación: arriba visión diurna humano, abajo visión de un gato.
Fuente: https://www.feelcats.com/blog/como-ven-los-gatos
Recordemos que los felinos ven mejor en entornos menos iluminados. Durante el día son muchas veces incapaces de ver correctamente y deben dejar a los otros sentidos tomar el control para orientarse.
Su sexto sentido: El órgano vomeronasal o de Jacobson. Este órgano se encuentra localizado en el hueso vómer, entre la nariz y la boca. Este órgano está a medio camino entre el gusto y el olfato y les ayuda a identificar muchos aromas como la orina y las tan mencionadas feromonas.
Cuando los animales utilizan este nuevo sentido adoptan lo que se llama «flehmen», que consiste en abrir ligeramente la boca, retraer el labio superior y alzar la cabeza. Incluso puede que se queden totalmente quietos, como hipnotizados. En realidad, han cerrado sus fosas nasales para «oler» con este órgano y la postura es el resultado de analizar el contenido.
Es más común en machos felinos que en hembras, pero un detalle muy importante es que no es algo característico de los felinos, sino que muchos mamíferos lo poseen: perros, caballos o incluso las serpientes. Hasta se cree que los humanos también tenemos una forma vestigial, pero esto aún está todavía muy discutido.
Sobre el sistema digestivo
¿Sabías que a los felinos adultos les sienta mal la leche? La lactasa es una enzima encargada de digerir la lactosa. Al crecer, esta enzima disminuye en su organismo y, en consecuencia, pierden la capacidad de digerir la lactosa, lo que les provoca problemas digestivos como diarreas. Aunque se les puede proporcionar leche especial para ellos o leche sin lactosa, esta tiene muchas calorías y no es conveniente dárselos de forma habitual por mucho que les guste o correremos el riesgo de provocar un sobrepeso.
Hay que tener en cuenta un detalle muy importante y es que el sistema digestivo del felino está preparado para un carnívoro. Es decir, todos, sin excepción, deben tener ingesta de carne.
El sistema reproductivo del felino es muy peculiar.
Todas las hembras de felinos tienen una ovulación inducida, ¿qué significa? Que no ovulan por sí mismas, sino que requieren del macho para producir óvulos y quedarse preñadas.
Por otro lado, en los machos podemos encontrarnos una sorprenderte anatomía reproductiva. En primer lugar, la posición del pene en el organismo no es la habitual como en el resto de mamíferos. En lugar de encontrarse en el bajo abdomen y en dirección hacia la cabeza como en perros y caballos, se encuentra en la zona escrotal justo debajo de los testículos. Cuando el pene esta en reposo, la cabeza está mirando hacia la cola y cambia de dirección cuando se va a producir el coito.
Es común entre muchos mamíferos, no en todos, disponer de un báculo o hueso peneano que facilita la penetración sin necesidad de tener un estado de erección como tienen los humanos o los caballos. Los felinos, los caninos o los primates disponen de este báculo.
Otra de las características más sorprendente del aparato reproductor del macho felino es la presencia de espináculos o espinas milimétricas en el glande. Estos están orientados hacia los testículos y tienen varias funciones.
- Sirven de «anclaje» para que la reproducción sea exitosa y los miembros no se separen antes de concluir con la fecundación. Esto causa cierto dolor a las hembras, ya que sus maullidos así lo indican, pero se sabe que durante el celo las gatas buscan reproducirse tantas veces como sea necesario por lo que podemos deducir que no debe ser un dolor tan grande como para que les impida realizar este proceso.
- Al entrar en contacto con el endometrio de la hembra se realiza un estímulo en ella que ocasiona la producción de hormonas. Cuando alcanzan un pico LH u hormona luteinizante, se induce la ovulación.
- Garantizan que el coito dure lo menos posible facilitando más placer al macho y agilizando la eyaculación. Así el macho podrá cubrir a más hembras y asegurar su descendencia.
- Ayudan a retirar el semen de otros machos que haya podido quedar adheridos a la vagina de la hembra.
Justo antes de la reproducción, la hembra llamará con sonidos al macho para indicarle que está dispuesta y dejará que la monte. El macho, no solo se ayudará de las espinas de su glande para asegurar la monta, sino que morderá el cuello de la hembra para que ella no pueda moverse hasta que se haya finalizado el coito.
Tras la monta, la hembra produce lo que se denomina un «llanto copulatorio» que le indica al macho que la hembra ya no está dispuesta y se debe retirar.
Todo el proceso apenas dura unos pocos minutos.
El tiempo de gestación y el número de crías varía con cada especie.
Y hasta aquí el artículo de hoy. Espero que os haya gustado y hayáis aprendido algo nuevo.
Quiero aprovechar para adelantaros que próximamente haré un árbol taxonómico explicando las peculiaridades de cada especie y os dejaré un menú desde el que podréis acceder al contenido fácil y rápidamente.
¡No os olvidéis de compartir!
