Virus felinos (Parte II)

18 de abril de 2022

Retomaré el artículo anterior donde hablamos sobre la inmunodeficiencia (FIV), la leucemia (FeLV) y la panleucopenia para seguir hablando de otros virus que pueden afectar a nuestros felinos.

Calicivirus (CVF ó FCV)

Qué es y causas

El virus del calicivirus, junto con el herpesvirus, forman lo que se conoce como «Gripe felina». Cualquiera de las dos (y otros más que no abordaremos aquí) puede ocasionar una enfermedad denominada rinotraqueítis felina, que no es otra cosa que un complejo respiratorio grave.

La particularidad del calicivirus es su gran resistencia a los desinfectantes, lo que hace muy complicado eliminarlo del ambiente, sin embargo es sensible a los productos oxidantes tales como el hipoclorito de sodio (lejía) o peroximonosulfato de potasio (Virkon®).

Se transmite por contacto directo con un infectado (mordeduras, arañazos…), contacto con sus secreciones lagrimales, mucosas, etc, o con objetos (fómite) infectados como comederos o bebederos. Además, los felinos que superan la enfermedad se convierten en portadores, por lo que tienen la capacidad de contagiar a otros pese a no desarrollar síntomas.

Sus síntomas varían entre estornudos, moqueo, conjuntivitis, pérdida de apetito, fiebre, enteritis e incluso neumonía en los casos más graves. Estos pueden aparecer entre 2 a 10 días tras contagiarse.

También es frecuente que produzcan úlceras entre los dedos de las patas y en la boca.

En felinos que hayan superado la enfermedad, pueden desarrollar otros problemas bucales como gingivitis, halitosis o pérdida de los incisivos entre otros.

Detección

Para el calicivirus no existe un test rápido que nos pueda ayudar a detectarlo. Además, dado que los síntomas son tan parecidos al del herpesvirus, el método más fehaciente para averiguarlo es realizando una PCR que nos detecte el ARN del virus en cuestión.

Prevención y tratamiento

Como tratamiento no existe nada concreto, como con todos los virus, así que únicamente podemos centrarnos en tratar los síntomas visibles, evitar otras enfermedades o infecciones secundarias y darles la mejor calidad de vida posible.

Una peculiaridad de esta enfermedad (y del herpesvirus), es que los animales contagiados deben mantener un ambiente cálido, estable y, preferiblemente, seco para evitar una mayor replicación del virus, que se produce a bajas temperaturas y se mantiene durante más tiempo en entornos húmedos.

La vacuna trivalente, que se administra junto con la panleucopenia y el herpesvirus, ayuda a que el cuadro clínico que se pueda desarrollar sea menos grave, pero en ningún momento evita el contagio.

Para ello, debemos mantener a nuestros felinos vacunados, sin contacto con otros posibles portadores o infectados, mantener una ventilación y temperatura correcta y, en caso de duda, es importante desinfectar la estancia con los productos adecuados.

Herpesvirus (HVF ó FHV)

Qué es y causas

El herpesvirus es también un virus y, como ya hemos comentado, junto con el calicivirus, pueden ocasionar la rinotraqueítis felina.

Es mucho más sensible a los desinfectantes y dura menos en el ambiente que el calicivirus, en torno a 24h en fómites, pero sigue siendo muy contagioso.

El herpesvirus tiene una transmisión horizontal, es decir, se contagia por contacto directo (mordeduras, arañazos, etc) o por contacto con secreciones de un gato portador o infectado.

Los síntomas se pueden confundir con los que produce el calicivirus, aunque el herpesvirus tiende a centrarse en los ojos: secreciones purulentas o conjuntivitis; también produce estornudos (que ayudan a su diseminación).

Si el cuadro clínico se agrava, se suelen producir úlceras en ojos que, sin tratamiento, pueden ocasionar la pérdida del globo ocular.

Otros síntomas son: tos, neumonía, fiebre, anorexia…

Se ha asociado este virus con el de la dermatitis facial necrotizante, que ocasiona lesiones costrosas ulcerantes en nariz y alrededor de los ojos.

Entre el 80 a 90% de los gatos quedan como portadores sanos por años, ya que el virus queda latente.

Tiene un periodo de incubación de entre 2 y 17 días.

Detección

Se pueden utilizar varios métodos:

  • Un frotis mucofaríngeos o conjuntivales, donde se aísla el virus.
  • PCR, más costosa, pero más fiable.
  • Un kit de Inmunofluorescencia indirecta (IFI) para su observación en microscopio.

Prevención y tratamiento

El tratamiento y la prevención son exactamente iguales al del calicivirus: vacunar con la trivalente para evitar desarrollar síntomas graves, tratar los que ya haya, impedir otras enfermedades o infecciones, limpiar las zonas que hayan podido ser contaminadas, etc.

Coronavirus

Antes de abordar el próximo virus, me gustaría pararme un momento y hablar del, tan famoso ya, coronavirus.

El término de coronavirus hace referencia a una familia de virus, es decir, que hay infinidad de géneros y especies de coronavirus muy diferentes entre ellas. La particularidad que todos ellos poseen es su apariencia: una esfera con pequeños pinchitos con forma de corona, de ahí su nombre.

Recreación de la estructura del coronavirus

Tras esto, es lógico pensar que cada tipo afecte a distintas especies y tenga sintomatologías diferentes.

En los pocos casos donde las mascotas que se han contagiado con el SARS-CoV-2, el causante del covid-19, ha sido porque han estado en contacto con humanos infectados y no al revés. Esto se debe a que tendemos a tener más cuidado a la hora de lavarnos las manos después de haber estado con ellos, pero no lo hacemos en sentido inverso. Aquí os dejo un estudio al respecto.

Por si os interesa saber, el SARS-CoV-2 es una especie del género Betacoronavirus, pero como muchos sabréis, su origen está sujeto a mucha controversia, pero la teoría más aceptada es que es un virus zoonótico proveniente de un animal portador, como el murciélago o el pangolín.

Peritonitis Infecciosa Felina (PIF) y Coronavirus entérico felino (FCoV)

Qué es y causas

Tanto el PIF como el FCoV están producidos por un coronavirus del género Alphacoronavirus. Tras los recientes estudios, la teoría de que el PIF es una mutación del FCoV cobra más importancia y aceptación.

Esta mutación podría darse por muchos motivos: un alto número de felinos en una misma vivienda (+5), estrés, edad, estado del sistema inmune, factores genéticos o por el propio sistema inmune al estar en contacto con el FCoV.

Afecta, sobre todo, a gatos menores de un año.

Ambas se transmiten por las heces por contacto continuado o bien con éstas, con el arenero o con un fómite contaminado. Es más común contagiarse directamente del virus del PIF que desarrollarlo a través de una mutación.

Por regla general, el FCoV no tiene por qué desarrollar síntomas, o, como mucho, desarrollan una enteritis leve, y vive en animales aparentemente sanos sin dar señales de vida. Sin embargo, en los pocos y extraños casos en los que esta enfermedad muta es casi una sentencia de muerte para nuestros felinos.

La sintomatología del PIF se puede diferenciar en húmeda y seca. En común tienen: fiebre, apatía, ictericia, alteraciones neurológicas o anorexia. Contrario a su nombre, no suelen provocar diarrea o ésta es leve, pero si alteraciones oculares y vómitos.

  • El PIF seco: aunque tiene un desarrollo más lento, los gatitos no suelen sobrevivir a más de un año. Provocan lesiones tales como inflamación granulosa en algunos órganos, vamos que provocan masas adheridas a las paredes de sus órganos.
  • El PIF húmedo: tiene un desarrollo más rápido y, por desgracia, es el más habitual. Generalmente no son capaces de sobrevivir a más de dos meses desde que aparecen los primeros síntomas. Éste tipo se caracteriza por la acumulación de líquido en la cavidad abdominal, lo que da la sensación de que están gorditos, pulmonar y cardíaca. Éste líquido acumulado puede ocasionar diferentes afecciones secundarias.

Hay casos en los que los felinos contagiados pueden desarrollar ambas versiones.

A pesar de la agresividad de estas enfermedades, los gatos con un PIF cuyos síntomas se centren únicamente en el ojo, tienen un mejor pronóstico que los que padecen una sintomatología general.

Detección

En general, es difícil realizar una detección fiable.

Si contamos con un PIF húmedo, solo con realizar una punción en las zonas donde se haya acumulado líquido podríamos diagnosticarlo sin problemas, pues siempre es amarillento y con aspecto gelatinoso.

Tanto si estamos tratando de identificar un FCoV o un PIF seco, es más complicado porque muchas veces los síntomas no son claros o son muy leves.

Una serología nos podría decir si estamos tratando con un PIF o con un FCoV, pero no nos puede decir con exactitud cuál. Un hemograma y bioquímica también ayudarían a detectar alguna de las dos, pero, de nuevo, no cuál.

El método más fiable, es la observación directa en cirugía o una biopsia de los tejidos de los órganos. Sin embargo, no suelen realizarse, ya que el felino no está lo suficientemente estable como para someterlo bajo anestesia, y se confirman post-mortem.

Prevención y tratamiento

Existe vacuna contra el FCoV y el PIF, aunque no está disponible en todos los países ni se garantiza que sea efectiva contra todos los tipos.

Aunque tenga una alta mortalidad, si se consigue detectar a tiempo y no tiene síntomas graves, se pueden administrar diferentes tipos de fármacos que ayuden a transformar un PIF húmedo en uno seco o incluso a que los síntomas remitan. Todo depende del estado del gatito, de sus síntomas y del presupuesto del tutor.

Por supuesto, también se realizará un tratamiento sintomático para tratar la fiebre, la deshidratación, cortar las diarreas y aumentar el apetito, así como prevención de otras patologías secundarias. Un gato que come, tiene muchas posibilidades de mejoría.

Como método de prevención hay que destacar una estricta limpieza y desinfección de la estancia.

En gatos que vivan en casa y no hayan tenido contacto con otros gatos callejeros, la probabilidad de que padezcan cualquiera de las dos enfermedades es baja. Sin embargo, si procede de una colonia hay que tener en cuenta que es muy probable que sea portador o infectado de FCoV, por lo que tendremos que tener en cuenta:

  • Evitar el estrés al máximo.
  • Limpiar los areneros cada día.
  • Mantener la regla de Nº de gatos +1 en cuanto a cantidad de cajas de arena.
  • Cepillar regularmente en caso de tener el pelo largo (para que no haya posibilidad de que no se les peguen las heces).
  • Limpiar y desinfectar adecuadamente cualquier zona que haya podido estar expuesta.
  • Y la más importante, no juntar a un gato sospechoso de padecer esta enfermedad de otros que nunca hayan estado expuestos o correremos el riesgo de contagiárselo también.

Rabia

Qué es y causas

No nos podemos olvidar de esta enfermedad viral.

Aunque es menos probable que un gato se contagie de rabia que un perro, si el gato sale al exterior, como con todas, el porcentaje aumenta.

Se contagia a través de contacto directo: mordeduras, arañazos, saliva, etc. Al ser una enfermedad zoonótica, cualquier animal que la padezca puede contagiárnosla del mismo modo que lo hacen entre ellos.

Hay varias fases:

  • Periodo de incubación (de 1 semana a varios meses): es asintomático, aunque los síntomas suelen aparecer tras el primer mes desde el contagio.
  • Periodo prodrómico (de 2 a 10 días): comienzan los cambios de comportamiento. Se muestran más agresivos, nerviosos, vomitan, están más cansados y se lamen y rascan la herida.
  • Periodo de excitación o furiosa (de 2 a 7 días): la más contagiosa y peligrosa. Tienen espasmos musculares, convulsiones, producen mucha saliva. Si esta fase no apareciera o fuera más leve se la conoce como «Rabia silenciosa».
  • Periodo paralítico (de 3 a 4 días): van perdiendo el conocimiento con episodios de parálisis, tienen problemas respiratorios y finalmente fallecen.

Detección

Dado que la primera fase no se presenta con síntomas, hasta que no aparezcan no podremos darnos cuenta.

Cuando esto ocurra, tendremos que llevarlo al veterinario. Una vez descartadas otras opciones y valorado el historial vacunal, para poder diagnosticarlo se pueden utilizar diferentes técnicas:

  • Examen histológico del tejido cerebral.
  • Inmunofluorescencia indirecta para su observación en microscopio.
  • Análisis serológicos.

Prevención y tratamiento

Al contrario que con los perros, cuya vacuna es obligatoria en toda España, para gatos solo lo será en caso de que vaya a viajar al extranjero o cuya comunidad autónoma así lo considere.

No hay tratamiento contra la rabia, por lo que la prevención es la única manera de evitar que nuestro felino se contagie.

Estas son las enfermedades infecciosas virales más comunes. Dejaremos las parasitarias y bacterianas para otro día.

Espero que os haya proporcionado toda la información posible y, en caso de duda, te invito a que me dejes algún comentario.

Bibliografía:

  1. https://www.vetcomunicaciones.com.ar/uploadsarchivos/actualizacion_en_enfermedades_infecciosas_en_felinos.pdf
  2. https://www.gattos.net/images/Publicaciones/Marisa/ArticulosNuevos/7ACalicivirusVirulentoSistemico.pdf
  3. https://www2.zoetis.es/productos-y-soluciones/gatos/rinotraqueitis-felina
  4. https://clinicaveterinariacolores.com/
  5. https://avepa.org/
  6. https://clinicavinasviejas.es/blog/enfermedades-viricas-felinas/